Cuándo comer si se quiere perder peso

El momento en el que comemos afecta a nuestra digestión

Para perder peso es necesario reducir la cantidad de calorías diarias que se ingieren, pero cuando se sigue una dieta es probable que algunos días nos la saltemos por razones concretas. Para compensar esos “días de descanso” de la dieta podemos intentar comer en los momentos en los que la energía ingerida sea utilizada de una manera más efectiva para reemplazar necesidades nutricionales, de manera que el riesgo de que la energía ingerida se transforme en grasa sea menor. En ese caso… ¿cuál es el mejor momento para comer?

Algunos expertos afirman que el mejor momento para comer es cuando tenemos hambre, ya que esa es la forma que nuestro cuerpo tiene de avisarnos de que necesita nutrientes o energía. El problema es que algunas personas siempre tienen hambre y picotean entre horas consumiendo alimentos con muchas calorías o altos niveles de azúcar, motivo por el que uno puede terminar con sobrepeso.

Un desayuno fuerte es una buena opción

Yo considero que el mejor momento para ingerir alimentos es cuando nuestro cuerpo está en su fase más activa, cuando nuestro metabolismo es más elevado o cuando hay una necesidad de ingerir nutrientes extra. Tal vez lo conveniente sea comenzar con un buen desayuno cada mañana. Recuerda que mientras duermes el cuerpo ha estado sin ingerir alimentos o nutrientes, por lo que al levantarte tus células están listas para utilizar de forma efectiva la energía que le suministres. Del mismo modo, el cuerpo necesita una cierta cantidad de nutrientes por la mañana, sobre todo proteínas, la que las proteínas ayudan a recuperar masa muscular, pelo, piel y uñas; y a crear millones de anticuerpos Esto implica que la energía extra que ingerimos será utilizada para reemplazar la pérdida de proteínas.

Es difícil determinar con exactitud el momento ideal para desayunar, ya que cada persona se levantará a una hora distinta. De cualquier modo es cierto que el cuerpo hará buen uso de un desayuno potente ya que necesitamos esa energía cuando nos levantamos.

Comer después de ejercitarse también ayuda

Otro buen momento para comer es justo después de realizar ejercicios. Yo siempre intento planificar mi comida principal entre 30 y 45 minutos después de ejercitarme en el gimnasio. Durante este tiempo los enzimas responsables de producir energía están más activos, y las hormonas encargadas de almacenar energía no se encuentran presentes en nuestro organismo. Esto quiere decir que la probabilidad de que la energía que ingerimos se transforme en grasa será menor. Los hidratos de carbono se utilizarán de forma inmediata para ayudar a recuperar y generar nuevo tejido muscular y la mayor parte de la grasa ingerida se utilizará como combustible para estas reacciones enzimáticas. Después de una sesión intensa de ejercicio muchas de las comidas que ingerimos se utilizarán en su totalidad para recuperarnos.