El peligro de los supresores de apetito y anorexígenos

Cuando la gente habla de addiciones y drogas suele referirse a las conocidas “drogas duras” como cocaína, éxtasis, metanfetamina, heroína… Esto provoca que muchas veces el peligro y el uso y abuso de otras substancias pase desapercibido. Nos estamos refiriendo a drogas o medicamentos de uso más generalizado que en determinadas circunstancias pueden ser extremadamente perjudiciales para la salud y a los que muchas personas se han vuelto adictos por algún motivo. Un ejemplo: la adicción del conocido personaje Dr. House al Vicodin. 
 
En este caso queremos centrar la antención en los supresores de apetito y pastillas para adelgazar, substancias que habitualmente se pueden adquirir en farmacias bajo prescripción médica y cuyo abuso y/o consumo inadecuado puede desembocar en graves problemas de salud. 
 
Si hay algo en lo que Estados Unidos aventaje a Europa es en el reconocimiento del peligro de usar erróneamente medicamentos y fármacos; los Estados Unidos y los países anglosajones en general dan a la palabra droga un significado más amplio que les permite abarcar estos términos. Los problemas de salud derivados del abuso de supresores de apetito no son algo nuevo. Por ejemplo, ya en 1968 el Comité de Seguridad sobre las Drogas del Reino Unido denegó los tests en personas del supresor de apetito Aminorex por la evidencia de que podía desembocar en hipertensión pulmonar.[1] 
 
 
Un problema que afecta a todos los segmentos de la población 
 
El consumo de drogas en general puede pasar más desapercibido en el caso de la población adulta.[2] La atención está puesta generalmente en la franja más joven de nuestra sociedad, y si bien es cierto que el problema de la imagen y el consumo de supresores de apetito puede tener más impacto en la juventud, no hay que olvidar al resto de la población. Abusos del Photoshop flagrantes como los acaecidos recientemente en el caso de los ángeles de Victoria’s Secret[3] afectan a todos por igual. 
 
En lo que a la población adulta, el problema puede surgir por la constante presión de los medios de comunicación para tener una figura esbelta que en muchas ocasiones raya en la delgadez extrema. Si esto se combina con falta de asertividad, inseguridad, depresión etc en el individuo la probabilidad de convertirse en un consumidor de substancias adelgazantes y supresores de apetito de iniciación tardía aumenta. Los consumidores de iniciación tardía[4] (o reactivos) suelen empezar a consumir sustancias debido a algún acontecimiento estresante de la vida, lo que encaja como un guante con las observaciones anteriormente mencionadas. 
 
 
Substancias a las que conviene prestar especial atención 
 
Aquí tienes alguna de las substancias que a veces son utilizadas para perder peso. Algunas de estas substancias pueden ayudar a personas que tengan sobrepeso o sufran de obesidad, siempre que vengan acompañadas de su correspondiente prescripción médica y su uso esté respaldado por el médico de cabecera. En general, el uso indiscriminado de estas substancias puede desembocar en diversos trastornos y problemas de salud. 
 
Suplementos con extracto de té verde 
El té verde tiene posee efectos muy beneficiosos para la salud: es un gran antioxidante, ayuda a consumir hasta un 4% más de energía al día, ayuda a reducir la presión sanguínea y los niveles de colesterol… No obstante, las píldoras fabricadas con extracto de té verde pueden ser peligrosas si se abusa de ellas. En primer lugar, el té contenido en estas píldoras suele ser de baja calidad, y en segundo lugar su abuso pueden desembocar en problemas de riñón e hígado al ingerir mayores cantidades de lo recomendable.[5] 
 
Ácido linoleico conjugado 
A pesar de que inicialmente se pensaba que este compuesto tenía propiedades beneficiosas para la salud, esta teoría ha sido desmontada con un estudio del Centro de Investigación Biomédica en Red,. En este estudio, publicado en la revista Frontiers of Bioscience, se demuestra su consumo puede provocar esteastosis, la degeneración de la grasa del hígado.[6] 
 
Efedrina 
La efedrina es un broncodilatador que se suele utilizar en problemas de alergia y asma. Su uso no está prescrito para ayudar a adelgazar; es más, tomar efedrina para adelgazar es una grave equivocación que puede provocar adicción, hipertensión, arritmias e incluso ataques de corazón. 
 
Fenfluramina y Fentermina 
Estos anorexígenos funcionan induciendo la liberación y reduciendo la absorción de serotonina. Un elevado nivel de serotonina en el cerebro parece estar relacionado con la saciedad y la supresión del apetito. Estos compuestos han sido retirados del mercado en 1997, lo que no garantiza que no puedan ser adquiridos a través de internet. La razón por la que fueron retirados es que parecen estar relacionados con el desarrollo de hipertensión pulmonar.[7] 
 
 
Peligros y efectos secundarios 
 
La adicción a estas substancias está a la cabeza de los peligros, por agravar su consumo y causar un mayor impacto de otros efectos secundarios. Aunque no lo parezca, el riesgo de sufrir adicción y agraver una situación ya de por si peligrosa existe. 
 
Otros de los muchos efectos secundarios que pueden aparecer al consumir este tipo de substancias sin prescripción médica o cuando su consumo no sea necesario pueden ser cambios de comportamiento o hipertensión. Una hipertensión excesiva durante períodos prolongados puede desembocar en problemas más severos como infartos u otros problemas cardíacos. 
 
 
Conclusión 
 
Aunque parezcan inofensivos, los supresores de apetito y otros anorexígenos no lo son tanto. La norma general es consultar siempre a tu médico, y este caso no es una excepción. Estos productos pueden ser necesarios en el caso de personas con un índice de masa corporal superior a 27, y aún en este caso conviene contar con el consejo de un experto o de tu médico de cabecera. 
 
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[1] Cahal, D.A. “Dangers of Certain Appetite Suppresants”. Comitee on Safety of Drugs 
[2] Gossop, M.  “Drogas en el punto de mira – Consumo de substancias en adultos y mayores”. Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías. 
[3] http://www.abc.es/20110317/estilo-gente/abci-candice-swanepoel-photoshop-victoria-201103171629.html 
[4] Gossop, M.  “Drogas en el punto de mira – Consumo de substancias en adultos y mayores”. Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías. 
[5] Bonkovsky, H. L. (2006). Hepatotoxicity associated with supplements containing Chinese green tea (Camellia sinensis). Ann. Intern. Med. 144, 68-71 
[6] “Desmontando las Supuestas Propiedades Saludables de los Alimentos Enriquecidos con CLA TRANS”. Centro de investigación Biomédica en Red – Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición http://www.ciberobn.es/index.php?option=com_content&view=article&id=1458:desmontadas-las-supuestas-propiedades-saludables-de-los-alimentos-enriquecidos-con-cla-trans&catid=36:comunicados-a-medios&Itemid=42 
[7] “Oesser, D. Fenfluramina, Anorexígenos y Anestesia”. Universidad Autónoma de Madrid 1997 
http://www.uam.es/departamentos/medicina/anesnet/revistas/ijeicm/vol1n1e/articulos/dietpille.htm 
 
 
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