El sabor dulce puede causar sobrepeso

El efecto del sabor dulce en nuestra vida diaria

Después de ver un documental acerca de la evolución de nuestras papilas gustativas, estuve pensando cómo nuestros sentidos pueden ser uno de los causantes de esta epidemia de obesidad. El documental explicaba que nuestros cinco sentidos fueron evolucionando para ayudar a los seres humanos a sobrevivir. El sentido del gusto, en este caso, serviría para que nuestros ancestros buscaran los alimentos adecuados.

El sabor amargo ayudaba a nuestros ancestros a detectar la calidad de las proteínas en los alimentos. Las proteínas son imprescindibles para el crecimiento y para el mantenimiento de nuestro tejido muscular. En la era prehistórica las fuentes de proteínas eran escasas, por lo que el sentido del gusto evolucionó para hacer que los seres humanos sintieran predilección por ingerir los alimentos que contenían las proteínas necesarias para la supervivencia.

El sabor salado también evolucionó para hacer que los seres humanos buscaran asimismo alimentos que contuvieran sal. La sal es esencial para el correcto funcionamiento de nuestro cerebro y de nuestro sistema nervioso. Muchos de los alimentos que formaban parte de la dieta básica en tiempos prehistóricos contenían mucha sal. El problema actual es que la sal abunda y está presente en una gran cantidad de alimentos. La ingesta de sal en el mundo occidental es demasiado alta, y este factor por sí mismo contribuye al aumento de peso ya que hace que nuestro cuerpo retenga más agua. En muchos casos la gente que decide comer menos perderá peso solamente por la reducción en la cantidad de sal ingerida: perderán grasa corporal y también líquidos.

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El sabor dulce y la epidemia de obesidad

El sabor dulce es el que permite a los seres humanos detectar el azúcar en los alimentos. La energía es básica para el funcionamiento del cuerpo humano, y los hidratos de carbono (azúcares) son la fuente preferida de energía. Detectar azúcar en un alimento llevaría a los seres humanos a consumir más cantidad de ese alimento en tiempos primitivos, ya que el azúcar era un recurso escaso.

No obstante, hoy en día el azúcar es muy abundante; está en todas partes y todos los alimentos parecen contener algún tipo de edulcorante. Si es cierto que los seres humanos aún conservan ese instinto de supervivencia que les lleva a obtener energía en forma de azúcar, entonces muchos de los alimentos disponibles pueden ser potencialmente adictivos. Hay casos de alimentos como las patatas que están consideradas como “comidas que engordan” aunque no contengan mucha grasa. ¿Por qué? Los azúcares y sales añadidos pueden convertirlos en altamente adictivos para personas que tengan predilección por los alimentos dulces.

El sabor dulce, si bien puede que sirviera para garantizar la supervivencia del ser humano en tiempos prehistóricos, parece que hoy está condenando a una gran parte de la humanidad a la obesidad.

Creo que una buena forma de perder peso es entrenar a tus papilas gustativas para que te ayuden a perder peso: si acostumbras a tu cuerpo a consumir poco azúcar, entonces una pequeña ingesta de azúcar hará que la sensación de “mono” disminuya.