Los problemas de comer comida basura

La comida basura es un problema generalizado

Vivimos en una sociedad propensa a las adicciones, y de entre todas las adicciones posibles una de las más mortales muchas veces pasa desapercibida: la mala alimentación en general y la comida basura en particular. El término “comida basura” se refiere a alimentos que contienen muchas calorías, grasas, sal y azúcares y que no aportan ningún valor nutricional a nuestra dieta. Desgraciadamente estos alimentos suelen ser muy sabrosos y tremendamente adictivos.

La comida basura es adictiva!

Los alimentos que contienen mucha grasa y azúcar funcionan como opiáceos y cuanto más comemos más queremos. Este efecto se ve potenciado por el factor “calorías vacías” de la comida basura: nos llena por un corto período de tiempo, pero al tiempo volvemos a sentirnos cansados, deprimidos y hambrientos otra vez, y volvemos a por más de lo mismo.

La comida basura se convierte en una adicción peligrosa sobre todo por lo sutiles que son sus consecuencias. Cuando nos comemos una chocolatina o una bolsa de patatas fritas no vemos cómo nuestras arterias se van llenando de depósitos de grasa. No sentimos cómo vamos ganando peso progresivamente, ni cómo nos vamos debilitando. Tampoco sentimos los sutiles cambios de comportamiento asociados, como cansancio, ansiedad o depresión.

Por si fuera poco, el que todo el mundo consuma comida basura disminuye la impresión de que pueda causar adicción o de que sea un problema tan grave. La comida basura afecta a todos los grupos poblacionales, sin importar su edad. Los niños pueden volverse adictos, las personas mayores también. Muchas personas son adictas toda su vida sin ni siquiera saberlo, y sin entender las tremendas repercusiones que la comida basura tiene sobre su salud.

Cuándo empieza a mostrarse la adicción

La adicción a la comida basura suele comenzar a una edad temprana. Los niños que se vuelven adictos a la comida basura habitualmente dejan de consumir otros alimentos que necesitan para crecer fuertes y sanos. La epidemia que vemos hoy en día de obesidad infantil es sólo la punta del iceberg. Los niños que se alimentan principalmente de grasas y azúcares tienen intervalos más cortos de atención, problemas de crecimiento y una débil estructura ósea.

Cuando alcanzan la madurez, estas personas probablemente ingieran la mayoría de sus calorías diarias a partir de la comida basura. Comer y cenar comida basura un día tras otro no hacen más que llenarnos de calorías vacías que no nos aportan los nutrientes necesarios para que nuestro organismo funcione correctamente.

Incluso si el elevado metabolismo que tienen muchos jóvenes evitan que ganen peso, los efectos a largo plazo de consumir mucha comida basura están ahí. Aunque no engordemos con la comida basura, estarémos perdiendo salud poco a poco.

Los efectos de la adicción a la comida basura

Los adultos que son adictos a la comida basura comienzan a experimentar todos los efectos negativos de esta adicción: una mayor propensidad a contraer diabetes tipo 2, problemas cardíacos, renales y hepáticos, hipertensión y una miríada de otros problemas que pueden llevar a la muerte. De hecho en algunos países desarrollados muere más gente por problemas cardíacos y cardiovasculares relacionados con una mala dieta y con la obesidad que gente que muere por cáncer.

Igual que en el caso de los fumadores y alcohólicos, los problemas derivados de la adicción a la comida basura se hacen más visibles a medida que envejecemos. Aunque es posible tratar esta adicción, lo mejor es evitar caer en la trampa desde un principio. Por este motivo la comida basura se está eliminando paulatinamente de comedores y colegios y las máquinas dispensadoras de estos alimentos van desapareciendo también de colegios e institutos.

En el fondo la comida basura no sólo nos sustrae lo necesario para permanecer sanos, sino que nos va envenenando poco a poco. Cuanto más evitemos consumir este tipo de alimentos, mayor será la posibilidad de que vivamos una vida sana y prolongada.