Retención de líquidos - ¿frustrante a la hora de adelgazar?

Retención de líquidos

Un adulto sano medio cualquiera siempre experimentará un cierto grado de retención de líquidos, lo que se traduce en un ligero incremento de peso. Las pérdidas y ganancias de peso que se experimentan a lo largo del día están originadas habitualmente por un cambio en la cantidad de fluídos corporales.

Es posible que nuestro cuerpo esté reteniendo hasta 2 kilos y medio de peso en forma de líquidos, algo que puede pasar fácilmente desapercibido.

Las personas que pesan más pueden experimentar una mayor retención de líquidos sobre todo si ingieren una gran cantidad de alimentos procesados. Para algunas personas el peso atribuíble a una retención de líquidos puede llegar hasta los 5 kilos si el peso se gana rápidamente, como por ejemplo en Navidad.

Hay algunas causas establecidas por las que se retienen liquidos, y la causa más habitual es un incremento de sodio en nuestra dieta (comer más alimentos con sal). Más sodio en nuestro sistema sanguíneo contribue a una mayor presión arterial y otras complicaciones derivadas de ésta. El sodio está presente en virtualmente todos los alimentos, por lo que cuando una persona come más de la cuenta inevitablemente está ingeriendo mayor cantidad de sodio. Un incremento de peso suele deberse tanto a una mayor cantidad de grasa almacenada y a un mayor nivel de retención de líquidos.

Pérdida de peso y retención de líquidos

Las personas que bajan de peso con rapidez habitualmente experimentan un incremento de peso a las pocas semanas, que suele deberse a un reabastecimiento de líquidos por parte de nuestro organismo.

Cuando restringimos la cantidad de energía que ingerminos muy drásticamente para perder peso más rápidamente el cuerpo se ve obligado a utilizar las reservas de hidratos de carbono y de proteínas. Como ambas fuentes de energía contienen agua, una disminución de estos macronutrientes se traduce también en una pérdida neta de agua. El resultado es que se baja de peso rápidamente, pero hasta el 75% del mismo puede deberse a pérdida de líquidos. Una vez que los niveles de energía se estabilizan recuperamos los líquidos perdidos al recuperar las reservas de hidratos de carbono y proteínas.

Puede resultar muy confuso bajar 2 kilos en una semana y no perder nada de peso en la semana siguiente, tiene sque recordar que al ganar más proteínas en nuestros músculos estás aumentando la masa muscular (más densa que la grasa). Además de cualquier modo estás incrementando tu tasa metabóloca, lo que ayuda a quemar grasas más rápidamente.